Empezamos en el navegador
Lo más sensato que hicimos fue no prometernos nada bonito al principio. Montamos un prototipo en el navegador con bloques grises y un coche que patinaba, solo para responder a una pregunta: ¿esto se sostiene de pie? Se sostenía. La gente reconocía Banús aunque solo viera cajas.
El salto al fotorrealismo
El navegador tenía techo y nosotros lo tocábamos con la mano. Queríamos un Marbella que pareciese de verdad, así que dimos el salto a las herramientas con las que se hacen los juegos grandes. Significaba rehacer mucho desde cero, pero por fin podíamos aspirar a la luz, los reflejos y el detalle que siempre habíamos querido.
Sin postureo, con la comunidad
Reconstruimos Puerto Banús con datos reales (OpenStreetMap, Catastro y Street View): si un dato no existe, no nos lo inventamos. Y lo enseñamos todo en abierto, con sus costuras, contando los aciertos y las meteduras de pata. La comunidad no es público: es parte de las decisiones. Por eso podéis votar qué construimos primero.